La Tribu de los Nada

Written by admin. Posted in Covid19

Hoy ya sabemos que #EstoSeAcaba. Como problema sanitario, al COVID le quedan dos telediarios, por más que se empeñen los agoreros celebrities de las variantes y el ZeroCOVID. Como problema social, le queda algo más. Hablemos de la «Tribu de los Nada».

La «Tribu de los Nada» es un retrato sociológico que nace ligada a otro fenómeno: la Dictadura del EVS, o Estilo de Vida Saludable. Lamento si es «spoiler» para alguien. Es bienintencionado.

Sostengo que la «Tribu de los Nada» lleva «de fiesta mayor» una larga temporada. ¿Quién, cómo es posible estar de fiesta en estas circunstancias? Vamos al lío.

Todo empieza por saber que… » SOMOS ANIMALES SOCIALES. » Tanto si te gusta como si no te gusta.

Las personas humanas nos hablamos, nos abrazamos, nos tocamos, nos juntamos, nos besamos, nos damos la mano, nos acariciamos o nos pegamos, COMPARTIMOS espacios queramos o no, nos miramos en distancias largas para si hay suerte poder olernos en las distancias cortas.

Esta Tribu quiere un mundo de FILTROS por todos los lados posibles. No solo comprende, sino que apoya y APLAUDE que alguien en una funeraria te impidan abrazar a un familiar para encontrar el consuelo que toda la vida ha acompañado a la pérdida de un ser querido.

En su grado de PARANOIA, de trastorno obsesivo compulsivo por «la salud» (la supuesta salud), en su absoluta devoción por ser antisociales, cualquier acción es repudiable si consideran que puede poner en peligro su torre de cristal.

Para la Tribu, la mejor forma de vivir sería eliminar de nuestro entorno TODO lo que potencialmente pudiera suponer un posible elemento que sería capaz, de llegar a estar compuesto de algún componente cercano, a lo que podría considerarse un contacto.

Es decir: todo, sin matices. » Y cuando eliminas TODO lo que te queda es… » La NADA. » De ahí el nombre de «Tribu de los Nada».

En realidad es una forma de TOC (trastorno obsesivo compulsivo), que parte del axioma falso de que la interacción con el entorno nos corrompe. FALSO. Nos hace más fuertes, educa a nuestras células, nos entrena para ser multirresistentes a condiciones adversas.

Si no se trata de entornos excepcionalmente agresivos, o que para los que por un condicionante genético presentemos alguna vulnerabilidad, la interacción con el mundo y con nuestros congéneres nos sienta ESTUPENDAMENTE. Nos educa, nos reconforta, nos hace madurar.

No es que la inmunidad de rebaño sea mejor o peor, más o menos viable, más o menos ética. Es que es como el ser humano lleva en el planeta 140.000 años: enfermando, recuperándose e inmunizándose. Con vacunas o de forma natural. Eso es CIENCIA. Lo demás es FICCIÓN.

No hay oportunidad alguna en la limitación de todas las características de nuestra especie como seres sociales. Características que están previstas además, por códigos GENÉTICOS y CULTURALES, para poder iniciar aproximaciones con las personas que nos rodean.

Aproximaciones que llevan a todo tipo de relaciones: comerciales, profesionales, de intereses mutuos, de amistad, de amistad profunda, de sexo sin amor, de amor sin sexo y, en los casos en los que se lanzan los dados y sale DOBLE SEIS, de amor con sexo.

El contacto humano es parte de un modus vivendi. Incluso si hay quienes ahora viven el entusiasmo de que cuando pase la pandemia se mantendrán las medidas del miedo y la desconfianza. Si finalmente es así no se lo perdonaré nunca. JAMÁS.

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