DEVOLVEDME MI VIDA

Ha pasado un año ya y quiero pedir disculpas públicamente todos aquellos a los que haya contestado seca o agriamente en los últimos meses. Soy consciente, haciendo introspección, de que a veces me paso tres pueblos. Y tengo la sensación de que, últimamente, cada vez más.

En mi disculpa, diré que es que cada vez estoy más hasta las pelotas. Cada día que pasa, me indigna más lo que nos están haciendo. Y como intento tener la buena costumbre de no pagar el mal humor con mi familia, vuelco mi frustración en otros sitios y foros. Y a veces pagan justos por pecadores.

Siento hablar mal, pero estoy hasta los cojones de Pedro Sánchez: de su inutilidad, de su ego grimoso, de sus mentiras, de su ineficacia. De que nos haya traído 120.000 muertos y una ruina de proporciones incalculables y que siga con la misma sonrisa de cretina suficiencia.

Estoy hasta los cojones de que se deje pasar semana tras semana sin acabar con el maldito virus, mientras nos machacan con cada vez más restricciones de nuestras libertades y nos entretienen con falsas promesas que nunca se materializan.

Estoy hasta los cojones de que nos confinen, de que nos obliguen a usar mascarilla hasta para ir al baño, de que nos prohíban divertirnos como siempre lo hemos hecho, de que nos hayan robado nuestra vida… mientras otros países han sabido y podido controlar el virus.

Estoy hasta los cojones de que nos mientan, de que no haya una puñetera estadística fiable, de que nos oculten muertos, de que improvisen medidas de un día para otro, de que se contradigan de una semana a la siguiente, de que no exista ni un mísero plan de nada.

Estoy hasta los cojones de que quienes nos gobiernan no paguen por todo el daño que nos han hecho, de que las altas instancias jurídicas sean aún más asquerosas que quienes nos gobiernan y no obliguen a nadie a rendir cuentas.

Estoy hasta los cojones de todos los que han ayudado y siguen ayudando a Sánchez:

… De tertulianos sologripistas a sueldo del poder que pasado el 8M se reconvirtieron con toda su puta jeta en agentes del «la culpa la tenéis los españoles de a pie, que no obedecéis»…

… De intoxicadores o frikis soloplandémicos que ayudan a difundir el mensaje de que no hay que hacer nada contra un virus que, según ellos, no existe. Con lo que Sánchez, que no hace nada útil, no sería tan malo, después de todo. ¿Para qué luchar contra algo inexistente?

… De gente que difunde falsas esperanzas, que ayudan a que la gente deje pasar el tiempo sin reclamar que se acabe de una vez por todas con el virus, mientras seguimos sumando 500 o 1000 muertos semanales.

… De gente que se empeña en explicarte (¡en explicarte!) por qué no podemos tomar nosotros las medidas que otros países han tomando, con éxito, contra el coronavirus.

Estoy cada vez más harto de todo y de todos (de todos los que ayudan, de una forma u otra, a prolongar esta angustia). ¡Quiero que me devolváis mi vida, hijos de mala madre! No quiero que me vendáis mierdas de nuevas normalidades. Metéoslas por donde os quepan.

Devolvedme MI vida, cabrones. Mi vida de siempre. En la que mis problemas eran pequeñitos y ridículos y no vivía con la angustia perpetua de morirme yo o, peor aún, de que se me muera un ser querido.

Quiero volver a salir a la calle sin mascarilla, sentarme en una terraza con mi familia, tomarme mi cervecita mientras me como una tacita de caracoles o una caballa.

O por lo menos querría tener esperanza de que algún día no lejano será así. ¿De qué sirven las muertes, la ruina y los sacrificios si quienes nos gobiernan se dedican a importar nuevos brotes y nuevas cepas por las fronteras? ¿Por qué no tenemos una estrategia de cero-COVID?

¿Por qué, cada día que pasa, tengo más y más la sensación de que quienes nos gobiernan NO QUIEREN acabar con la pandemia, porque se sienten muy cómodos viendo cómo aguantamos, sin rechistar, cada vez más machaque?

Nos gobiernan con el miedo. Y la pandemia les ayuda a que ese miedo no desaparezca. Por eso estoy cada vez menos seguro de que les interese acabar con la pandemia: es su fuente de poder. La muerte y la ruina que nos imponen es solo (para ellos) un molesto efecto secundario.

En fin, perdonad el exabrupto. Pero es que estoy MUY hasta los cojones (no se me nota, ¿verdad?). Y reitero mis disculpas a todos aquellos con los que lo llevo pagando en los últimos meses.

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