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Se llama fascismo.

Escrito por Emilio el . Posteado en La Tribuna de Golem, Opinión

“Aquel que conoce el poder de la palabra presta mucha atención a su conversación. Vigila las reacciones causadas por sus palabras, pues sabe que ellas no retornarán al mismo punto sin haber causado su efecto”.

Florence Scovel Shinn

Recientemente me he visto obligado a llamar las cosas por su nombre. Y es que si así ya lo decía el maestro Serrat en los 80, lo siguen diciendo los Violadores del Verso en pleno siglo XXI.

No hay nada como eso.

La tecnología nos comunica. Internet nos permite viajar en cuestión de segundos de un punto a cualquier otro del globo y comunicarnos en diversas lenguas. Y una de las cosas que permite esta ubicuidad es la fusión de diferentes idiomas en el lenguaje cibernético del todo.

El lenguaje que utilizamos a través de Internet y las redes sociales modifica considerablemente nuestra propia forma de comunicarnos en nuestro entorno. Tal es así que nos acostumbramos de una forma presurosa a nuevas palabras y expresiones de origen extranjero; esto ocurre sobre todo con términos provenientes del inglés. Nos ha dado por decir mobbing mejor que acoso laboral… ¿qué es? ¿Más chick? ¿Más liviano? Es la mera acción que realiza un individuo hostigando a otro en su entorno laboral con el fin de bloquearlo o anularlo en sus tareas a desempeñar. Es indistinto que sea a través de violencia física, moral o psicológica. El objetivo es que la víctima se vea acorralada y comience a tropezar y a sentirse cada vez más angustiada. La variante del bullying para el acoso escolar, se asemeja más fonéticamente a un restaurante caro que al comportamiento reiterado de un individuo, que siendo superior en fuerza o espíritu a otro, se dedica a acorralarlo y a acosarlo delante de sus compañeros, humillándolo y degradándolo por alguna de sus debilidades.

Por mi condición profesional, he aprendido que no hay como llamar a las cosas por su nombre y, como dice el refranero, “quien sea puta y bruja, que cruja”, y como ello es desde luego, el mejor comienzo de algo. La corrección de lo políticamente correcto, debe ser una herramienta para uso de los políticos o los que viven de la política, al resto de los mortales nos aporta poca utilidad. Sea el lugar donde uno esté, en cualquier caso, a lo que debe uno aprender primero es a decirlas en el idioma que sea, porque desde luego, es mejor emplear palabras en castellano que otras que ni siquiera sabemos pronunciar con exactitud y –probablemente- desconocemos su origen etimológico.

Una buena forma de comenzar es, sin duda, aprender a decir las cosas por su verdadero nombre. Por eso, me pregunto si es necesario seguir utilizando términos que ni siquiera sabemos pronunciar con exactitud y de los que la mayoría de nosotros desconocemos su origen etimológico, teniendo una expresión tan sencilla y clara como podría ser “acoso laboral” o “acoso escolar”… Ese puede ser un primer paso.

Existen muchos otros conceptos provenientes de otras lenguas que han sido adaptados para nuestro uso, en un lenguaje pobre y contaminado. Aprender a cuestionarnos cada cosa que decimos y por qué y el origen de cada una de las palabras que utilizamos es la mejor forma de conseguir un lenguaje depurado, coherente y útil.

Pero “acoso laboral”,  “acoso escolar”, “violencia de género”, “violencia machista” o “convivencia con un maltratador”, aún cuando son conceptos acuñados con palabras de nuestro idioma, son carentes de fuerza y -a la vista está- pocas reacciones provoca ya en la sociedad.

Si todo se reduce al intento de ejercer una autoridad a través de la violencia, la represión y la propaganda (incluyendo la manipulación del sistema educativo), no hay que llamarse Benito Mussolini ni vivir en Italia en el período de entreguerras. Se llama fascismo y se está ejerciendo ahora en pleno siglo XXI.

Las 25 cosas que mi yo de hace 25 años querría decirme en mi 50 cumpleaños, sin ningún orden en particular.

Escrito por Emilio el . Posteado en La Tribuna de Golem, Opinión

El otro día cumplí 50 años y, en general, estoy bastante feliz por ello. Estoy sano, salvo alguna cosa como diría el cenutrio que tenemos por presidente del gobierno, he estado casado con alguien a quien por mucho tiempo he considerado una persona genial, y tengo una hija a la que la sigo considerando como tal aunque ahora mismo estemos alejados, mantengo una buena relación con el resto de mi familia, tengo amigos interesantes e inspiradores y me siento realizado con el trabajo que desempeño. Cumplir 50 no me parece tan mal, pues nunca he estado tan feliz en mi vida.

Al igual que Paul Brandeis Raushenbush, a quien sigo en twitter y parafraseo en esta publicación de hoy, en mi ambiente de trabajo donde con la “tasa de reposición de efectivos cero”, estoy haciéndome mayor en un ambiente donde todo el mundo también se va haciendo y no entra gente joven, eso la única ventaja que me da es que no me estoy haciendo un abuelo gruñón a los ojos de mis compañeros y compañeras de trabajo.

Creo que hay una sabiduría que procede de la vida, de la experiencia, y uno de mis mayores remordimientos es no haber hecho más preguntas a mis compañeros de trabajo mayores cuando tuve la oportunidad. Sin embargo, también hay lecciones de vida que tenemos que aprender de los jóvenes.

Los jóvenes pueden tener un enorme sentido de la aventura, menos reparos, pasión por la vida y una confianza ciega en muchos aspectos de la vida que podrá ir mitigándose con los años.

Por tanto, recién pasado mi 50 cumpleaños, en vez de dar consejos a mi propio yo de hace 25, he decidido echar la mirada atrás y pensar en mi visión del mundo cuando apenas tenía 25 años. ¿Qué pensaría de mi vida presente y qué consejos daría a mi yo cincuentón de regreso al futuro?

Sin más dilación, ahí van:

1. No te esfuerces tanto por ser respetable. Habla desde el corazón sobre aquello en lo que de verdad crees, aunque te haga parecer un iluso o un sentimental.

2. Puedes cambiar tu vida de forma radical cuando lo necesites. No tienes por qué seguir haciendo lo de siempre sólo por haberte acostumbrado a ello.

3. Ser simpático y abierto con gente nueva en lugares diferentes te puede llevar a vivir aventuras y amistades increíbles. No te acomodes a tus círculos de amistad ni a tus conocidos habituales.

4. Recuerda: pasar una noche bailando con un DJ decente en una discoteca es un importante camino hacia la trascendencia. Hazlo de vez en cuando.

5. Necesitas mucho menos dinero del que crees para sobrevivir, así que deja de obsesionarte con ello y trata de gastar menos. Antes podías vivir con menos de lo que hoy vienen a ser 10 euros al día.

6. No te preocupes si no sabes lo que quieres hacer para el resto de tu vida. Deja hueco para que ocurra lo inesperado.

7. Dios te quiere aún más por ser un poco rarito. No escondas tu luz y enséñasela al mundo.

8. De vez en cuando, sal de casa sin un objetivo concreto y observa a dónde te lleva la ciudad. No te quedes solamente con el camino que hay entre tu piso, el trabajo y el gimnasio.

9. Queda más a menudo con tus amigos de toda la vida y ponte en contacto con aquellos con los que lo has perdido. Parece que no tienes tantos amigos como solías.

10. La ambición está sobrevalorada. Deja de esforzarte tanto por “lograr el éxito”.

11. Está bien creer que merece la pena trabajar por una sociedad utópica en la que todos los individuos son tratados con dignidad e igualdad. El cinismo no te hace inteligente, sino cínico.

12. Haz algo artístico de vez en cuando. Aunque no tengas demasiado talento y a nadie le encante tu foto de retrato desnudo bajo las hojas de otoño, o tus trabajos de madera, el proceso creativo es bueno para el alma.

13. La próxima vez que te acuerdes de todo lo que solías hacer, plantéate volver a hacerlo. Aprender a bailar, perfeccionar tus habilidades de bricolage e improvisar no deberían ser simplemente pensamientos del pasado.

14. Reza con la misma urgencia con la que lo hacías cuando tenías 25 años y eras totalmente consciente de lo mucho que necesitabas la ayuda de Dios.

15. Por favor, por favor, aprende a tocar al menos una canción con la guitarra. Llevas 30 años diciendo que quieres hacerlo. Es más difícil que el piano, pero no imposible. Plantéate ya de una vez lo del saxofón que nunca te regalaron.

16. No te limites a ser socio de Médicos Sin Fronteras, vete de voluntario a algún lugar en el que puedas interactuar de forma directa con la gente. Tu vida es demasiado aséptica y te estás volviendo un aburrido. Seguro que, aunque no duermas, pasar la noche en un centro de acogida para personas sin hogar te permite conocer a gente increíble.

17. Deberías estar absolutamente agradecido por haberte enamorado de Valme. No pases un solo día sin recordar lo afortunado que fuiste, da igual como hayáis terminado ni si vuestros caminos se volverán a cruzar en el futuro.

18. Practica un nuevo deporte. La rutina de cardio y pesas para tener un físico decente ya se ha pasado de moda. Corre por la playa. Vuelve a hacer natación, apúntate para la próxima carrera popular o prueba con el kendo.

19. ¿Cuándo te convertiste en un modosito aburrido? Antes no te preocupaba tanto destacar y no te importaba vestir como te daba la gana. Tus creencias religiosas no te impiden innovar.

20. Tus padres siempre han estado presentes y a su forma, se han preocupado de ti, también en los malos momentos. Ahora son ellos los que te necesitan. Nunca te arrepentirás de pasar tiempo con ellos.

21. Disfruta de momentos de soledad en el campo o en la playa. No te olvides de lo valioso que es estar solo en la naturaleza.

22. Teniendo en cuenta lo que te gustaba la música y lo que eras capaz de sacrificar por comprarte un disco, resulta sorprendente que el último CD que compraste sea de los 90. Busca un grupo formado en los últimos cinco años y cómprate un disco nuevo, pero comprado ¿eh?.

23. Deja de martirizarte por los errores que has cometido. La autocrítica es buena, pero también tienes que ser comprensivo.

24. Si puedes volver a convertirte en padre, (recuperando a aquella hija y a aquel padre que fuísteis, no se trata de hacer locuras) hazlo. Siempre has estado orgulloso de tu familia. Si no puedes conseguirlo, trata de ser el mejor tío para tus sobrinos y sobrinas. Te hacen sentir realmente orgulloso.

25. Valora cada día de tu vida. A los 25 nunca pensaste que llegarías a los 50. Te jugaste la vida a una carta cuando decidiste ir al quirófano y pasar por la bariátrica. Disfruta de la vida.

Volveremos a hablar cuando cumplas 75.



desobediencia

¡ Viva Cartagena !

Escrito por Emilio el . Posteado en La Tribuna de Golem, Opinión

Desde el anuncio de la abdicación de nuestro rey y gracias a las redes sociales, no al periodismo panfletario con el que nos hemos quedado en este país, estoy con los ojos y sobre todo los oídos bien abiertos. Los ojos porque por un lado, he desempolvado mucho material del proceso constitucional español que tenía archivado de mi época de estudiante por esa manía de guardar papeles “que igual un día me sirven” y los oídos, por esas conversaciones, tanto en el bar donde paro para tomar café todas las mañanas, como con los compañeros de trabajo, familia y amigos.

Si algo nos ha caracterizado a los españoles, salvo cuando alguna catástrofe o la selección española de fútbol se ha jugado algo, es nuestra capacidad de centrifugar las cosas con una permanente tendencia a la desunión. Cuando se redactó el Título VIII de la Constitución de 1978, el que trata de las autonomías, los padres de la Constitución, y los que en ellos influían de extranjis, no lo hicieron porque sí, sino porque conocían la historia, y pensaron que dejando abiertas juntas de dilatación entre los territorios sería menos probable que el edificio español se partiese. Lo más parecido a la unidad de España creo que no se dio hasta la corona de Carlos I. Lo de los Reyes Católicos es un invento del TBO de los historiadores franquistas que hoy no debería seguir colando, aunque solo sea porque se ha seguido con interés la reciente serie televisiva de la reina Isabel. Lo que antes hubo en España fueron muchos reinos, condados, señoríos y marcas, y en tiempos de Felipe II había gobernadores y fueros en cada zona. Así nos hemos ido llevado, a trancas y barrancas, en la unidad bajo una misma corona. Con las personas con las que he tenido la oportunidad de hablar de las motivaciones y secuelas de Guerra Civil del 36 y sus correspondientes demonizaciones de un bando y otro, raramente he podido ahondar sobre el período de 1868 y 1874, donde ya tuvimos tres guerras civiles simultáneas, nada menos, y hasta nació una república, si hablamos de instaurar la III República y sabemos algo de la tricolor, todo el mundo es capaz de intuir que hubo una primera, pero no suele ser lo común.

Entonces ya había diferencias entre unitarios y federalistas. Cuando hoy se habla de los derechos históricos de los territorios de España, siempre echo de menos que el andalucismo, los que se denominaron andalucistas en el proceso autonómico andaluz, olvidasen que no solo Cataluña quería ser un estado y que los vascos y los navarros ya lo intentaban con las guerras Carlistas, sino que muchas ciudades se constituyeron en estados por su cuenta: Sevilla, Valencia, Alcoy, Salamanca, Cádiz, Tarifa y muchas más, hasta en sitios sorprendentes como Jumilla o Camuñas. Donde hubo mayor resistencia fue en Cartagena, pues los sublevados tenían las armas del arsenal militar, que requirió la presencia del ejército central para rendir la ciudad.

Al poco tiempo de que el gobierno de la I República, sí esa de la que nadie habla, sofocase aquel siroco cantonalista liderado por Cartagena, un cantante de ópera de tres al cuarto actuaba en el teatro de Cartagena y sabiendo que lo estaba haciendo de pena, ante los murmullos del público que empezó a darse cuenta que lo de la ópera le venía grande y temiéndose que la cuestión terminase en bronca, el pretendido tenor se calló, se plantó en medio del escenario y, sin venir a cuento, gritó: “Viva Cartagena”. Con los sentimientos secesionistas aún a flor de piel, el emocionado público cartagenero no tuvo más remedio que vitorear durante un buen rato al ventajista cantante y desde entonces la expresión ha venido a definir el recurso fácil y barato para disimular las propias carencias y, al mismo tiempo, una forma -eso sí, un tanto chapucera- de lograr adhesiones . Esta anécdota, cuya base histórica desconozco, me fue referida así desde la cátedra de Historia del Derecho en mi época de estudiante y no me ha sido útil hasta ahora, precisamente, para entender el momento importante en la historia del constitucionalismo español que tarde o temprano, estaba llamado a vivir ya que le llevo dos años y pico al príncipe Felipe.

Nuestro debate es el de siempre, y por eso la “gente seria” de Europa, Gran Bretaña, Francia o Alemania, los yankees o hasta los asiáticos, nos miraran siempre con desconfianza. A poco que nos dejen, somos la partida del Vivillo : hay personajes de relevancia pública e internacional que no hay forma que digan España, dicen cualquier chorrada enrevesada, pero nunca España, los nacionalistas vascos siguen jugando con fuego con los terroristas y cualquier político, sin que tenga que ser un nacionalista catalán, es capaz de desarrollar teorías que justifiquen cualquier causa o pretensión. La última, el alcalde de Sevilla que se descuelga con que Colón de donde partió para las Américas fue de Sevilla. Sólo por eso habría que dimitir en “un país serio” igual que por decir que Cela “es el único premio Nobel que tenemos”. Por expoliar, robar, extorsionar, defraudar y estar imputado penalmente por ello, si no condenado e indultado incluso, ya ni hablamos. No hay que dar siquiera la oportunidad de que dimitiesen, tiene que ser cesados con carácter fulminante, sin aforamientos ni historias, que se respeten sus derechos civiles y la presunción de inocencia, pero de la cosa pública se les debería de apartar inmediatamente, a todos, a los que dicen chorradas y, con más vera, a los presuntos delincuentes, porque si te dedicas a lo público, tienes que serlo y parecerlo; por ello no eres presunto inocente eres presunto delincuente ante la más mínima sospecha. ¿Nos preocupan más los gastos de mantener la Casa Real frente a lo que sería una jefatura de estado o que esta sea hereditaria, más que nuestros políticos y banqueros delincan pero si piden perdón y devuelven lo robado, o incluso ni siquiera todo lo que han robado, no vayan a la cárcel? Por las reacciones y la capacidad e intención de movilizar a la sociedad para según que cosas, parece que sí. Se habla mucho de la casta, de la castuza, yo llevo hablando desde hace mucho tiempo de la casta, pero no se habla de por qué la casta no va al talego. Es mejor no hablar de según qué cosas no sea que un día seamos casta. Las barbas del vecino ardiendo y yo pensando en si dejo de afeitarme mañana o no. Por supuesto hablo en sentido figurado, después de veinticinco años en la cosa pública sin trincar, creo que tengo bien controlado mi apetito trincón para lo que me pueda quedar en el convento.

Con un 26 por ciento de paro estadístico, aquí seguimos incapaces de hacer un frente común y la casa ardiendo por los cuatro costados. Ya tuvimos la última guerra civil por no ser capaces de ponernos de acuerdo en lo importante y andar a la gresca con si la abuela fuma o no. Nuestros políticos, amén de corruptos los que ya lo son y los que son susceptibles de serlo en cuanto puedan, no pierden ocasión de seguir arrojando perlas por la boca aprovechando la ocasión de la abdicación del rey, sobre lo que se cuece en la tertulias televisivas no tengo ni idea porque hace ya varios años que dejaron de interesarme cuando empecé a confundirlas con “Sálvame”.

Manifestación en Madrid a favor de una República el 2 de junio de 2014

Manifestación en Madrid a favor de la República el 2 de junio de 2014

El referéndum que se demanda por los que enarbolan las banderas tricolor, banderas comunistas, o aquí en Andalucía con la variante de banderas andaluzas con estrellita en el centro, no es otra cosa que lo que en las asambleas de comunidades de vecinos se plantea en ocasiones, el vamos a votar si votamos, pero lejos de ser si cambiamos el ascensor o vendemos la casa del portero, aquí planteamos si votamos que se pueda poner en cuestión los fundamentos mismos del Estado, la monarquía y la unidad de España. Como en una buena comunidad de propietarios que se precie, sería un proceso en el que se abriría la veda para que, como los átomos del gas de la bombona de butano que se expanden hasta ocupar todo el espacio disponible, todas estas emociones se lancen como los caramelos en las cabalgata de reyes, a pelú : desde cosas grandes como la independencia, el modelo territorial o cómo elegir al presidente de la república, hasta cosas que aunque íntimas y personales, cada uno tenemos las nuestras y son importantes.

Todos somos algo y tenemos nuestra identidad dependiendo de lo que toque en cada momento, yo puedo ser muchas cosas y si las cuento, quien me lea podrá sentir diferentes reacciones emocionales, como simpatía, disgusto, enfado o incluso un “este tío es carajote”… nadie se identificará plenamente conmigo ni tampoco me rechazará de plano, somos un conjunto de identidades y todas conviven en nosotros.

KEEP CONSTIMás que la monarquía, siendo de convicción republicano, el populismo es lo que me puede llegar a dar miedo y ya, de momento, empieza a molestarme. A hombres con coletas ya los veía yo por mi entorno de trabajo en 1992 así que ya, en 2014, el cómo cada cual se recoja el pelo no va a impedir que no vea los principios de la propaganda que ya establecieran Sun Tzu, Maquiavelo o Goebbels en cualquiera que esté planteando que hay un único adversario, la Monarquía y que pretende reunir en ella a la castuza, a la troika, a los bancos, al FMI y al BCE como suma individualizada de los males que nos aquejan; convirtiendo las aficiones de dudoso gusto o el tener relaciones extramatrimoniales como una amenaza grave. Siguiendo ya sólo a Goebbels, se hace una propaganda popular, poniendo el nivel al de los menos inteligentes ya que cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental: capacidad receptiva limitada y comprensión escasa unido a la facilidad para olvidar: “los reyes y el príncipe, no han hecho ni el huevo en cuarenta años, sólo vivir del cuento”, ya que la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad“. Añadamos a esto que la Casa Real nunca se ha defendido ni justificado, sólo recientemente el rey pidió perdón y aseguró que no volvería a cometer determinados errores. El elemento estrella es, sin lugar a dudas, el usar la bandera tricolor, para introducir el complejo de odios y prejuicios cainitas de la guerra civil y así avivar las actitudes primitivas que están en ese sustrato preexistente para seguir transmitiéndolas a las generaciones que nada sintieron ni padecieron de aquella época. Seguimos con Goebbels y su principio de transfusión.

La reoca, y con esto termino, es que con el último principio de Goebbels, el de la unanimidad, se trata de convencernos de que es mucha gente la que piensa que el binomio izquierda-república es una realidad frente al de derecha-monarquía, cuando realmente la cuestión es que, una vez sustituida la monarquía, ¿cómo configuramos el modelo de estado?, ¿cómo elegimos al Jefe de Estado?, ¿cuáles son sus potestades y funciones?, por no hablar de que sólo con el cambio de modelo de estado, no habremos solucionado los problemas del paro, la corrupción, la burbuja inmobiliaria, la deuda pública, la prima de riesgo, los aforamientos de los políticos, la separación de poderes, el separatismo, la independencia, la igualdad de los españoles en razón del territorio donde vivan…

Rastro de Dios

Escrito por Emilio el . Posteado en La Tribuna de Golem, Opinión

Hace mucho, mucho tiempo me regalaron por mi Primera Comunión un cuento para niños, pero al igual que “El Principito”, siempre tuvo para mí el otro mensaje que descubrí a medida que me hice más mayor. Lo escribió Montserrat del Amo, curiosamente estudió, además de Filosofía y letras, Perito Mercantil (como mi padre, aunque él es Profesor Mercantil, y aprendió el oficio de cajista de imprenta, como mi abuelo paterno.

He sentido la necesidad de buscarlo y, al volverlo a leer, confirmar y desconformar muchas cosas desde entonces y descubrir a aquel niño que aún sigo llevando dentro. En aquellos tiempos creía en los Reyes Magos y en todas la cosas que se relatan en el cuento, hoy no creo en muchas de ellas. De las que perduran, tengo el convencimiento de que hay un Ángel Guardián que vela por mí, lo he puesto a prueba muchas veces y no puede ser cosa del azar, el jodio no me ha fallado hasta ahora.

Curso de Flamencología o cómo hacerse Flamencólogo en 10 días

Escrito por Emilio el . Posteado en Opinión, Opinión en la Red

1.- Debe ud prodigarse en cuantos actos flamencos se organicen aunque no haya sido invitado. Hágase notar saludando a todo el mundo para dar sensación de hombre curtido en estos menesteres. Abrace a todo el que se ponga a tiro. Sonría siempre.

2.- Intervenga acaloradamente en foros, coloquios, reuniones, etc. donde se debata el tema flamenco. Deje caer, como quien no quiere la cosa, frases o palabrejas sueltas que denoten sus “conocimientos” y logren asombrar a sus contertulios. Por ejemplo: “bajañi”, “atravesao”, “suena bien”, “duele”, “gitanisimo”… “que quita el sentío” y otras por el estilo.

3.- Memorice los nombres de unos cuantos cantaores desaparecidos que están en la mente de todos, anteponiéndole invariablemente el prefijo “tío” si son de raza gitana. Intercale otros, desconocidos o inexistentes, que Ud. podrá inventar sobre la marcha sin que nadie note la “boutade”. Tal que así: Perico el Daleao, Curro el del Cortijo, Canuto el Capataz, Jenaro Malaspulgas, Basilio el de las Bestias, etc., etc. Si alguien, rara avis, pusiera en duda la existencia de esos personajes frutos de su imaginación, apabullelo con nuevas citas de otros apelativos similares añadiendo además y con vehemencia su lugar de origen: Benacazón, Los Molares, Punta del Moral, Las Alcantarillas,… Si a pesar de esto alguno se le resiste amenácele con llevarle a su casa y obligarle a tragarse la discografía en placas o cilindros de esos cantaores que solo existen en su mente. Seguro que no insistirán.

4.- No haga sus criticas, habladas o escritas, en un lenguaje demasiado inteligible. Debe procurar que su crónica de recitales o festivales no coincida nunca con la opinión general de los aficionados, porque -faltaría mas!- estos jamas tienen razón.

5.- Si su cantaor preferido no ha estado bien o ha estado fatal, haga ver al oyente o lector que fue por culpa de imponderables telúricos; algo como esto haría efecto: “… los hados lo abandonaron en una noche inclemente” o “una tormenta empapó su cuerpo y enfrió su garganta…”, aunque las ranas se bañen en su sudor y la ultima borrasca no pasara de la cordillera Cantábrica el día de San Valentín. Hace bonito, resulta poético y el aficionado repasa gratuitamente, además geografía y climatología.

6.- Alabe por norma al cantaor que domina uno o dos estilos flamencos solamente. Por el contrario, descalifique y persiga con sarna a aquellos que ejecuten 10, 15 o mas cantes y écheles en cara su engreimiento, soberbia o enciclopedismo. Rechace siempre las actuaciones de esos artistas tildándolas de heterodoxas, sosas, manidas, vulgares, largas, exentas de pellizco… No le faltaran adjetivos.

7.- No decline jamas las invitaciones, si llegara el caso, a cenas ágapes, mamandurrias, o refrigerios que con la excusa de lo flamenco se organicen. Sitúese próximo al personaje principal. Saldrá en todas las fotos a mas de comer los mejores bocados. Si tiene ocasión, aunque no venga a cuento, diga algo en voz alta para llamar la atención procurando ser inoportuno, incongruente y caótico. Si no le escuchan -porque los demás estén mas pendientes del yantar y el paladeo que de Ud.- no se desanime; es posible que al día siguiente le saquen en el Telesur para regocijo de los niños y la chacha.

8.- Participe activamente en bienales, congresos, concursos o patronatos que promuevan el socaire del flamenco, seleccionando – eso si- los de rancia solera porque en ellos se come y bebe con largueza y de paso se acumulan méritos para otros acontecimientos. Regale, servilmente si fuera preciso, los oídos de los prebostes y jerifates del Flamenco con lisonjas y adulaciones. (Recuerda siempre aquel dialogo de Diogenes con Aristipo; decía Diogenes: “Si tu supieras, Aristipo, alimentarte de coles como yo hago no tendrías necesidad de lisonjear a los grandes”; a lo que contestaba Aristipo: “-Si tu supieras, Diogenes, lisonjear a los grandes no te verías obligado a alimentarte de coles”) haga como Aristipo y llegara muy lejos.

9.- Debe manifestar sus opiniones y desacuerdos con agresividad y mala uva. La critica flamenca por lo visto no es cosa de timoratos y gente educada. Amplíe su léxico con exabruptos, imprecaciones, palabras mal sonantes y otras injurias de curso legal que le proporcionaran si duda una vitola de hombre duro, sagaz y esabista (aunque solo sea un desvergonzado). Prodigue en sus escritos o discursos neologismos del cale o germanías como suelen hacer los escritores avispados con el latín. Así combinando hábilmente: barbi, abelar, esparrabarse, diquelar, nicabar, pincharar, abiyelar, mulchanelar, etc…, puede armar tantas frases como quiera. Si nadie las entiende que mejor pues conseguirá que lo tomen por docto o erudito y hasta por otro “príncipe de los ingenios”.

10.- Si ha seguido al pie de la letra las normas anteriores podrá disimular por tiempo indefinido su propia ignorancia; o dicho de otra forma; solo Ud. sabrá que no sabe una papa de Flamenco (como todo el mundo). Los otros cuando caigan en la cuenta del engaño, nada podrán hacer o decir que le incomode porque para entonces Ud. disfrutara alguna poltrona – cual ínsula Barataria- y de tal prestigio y aureola que

1.- Debe ud prodigarse en cuantos actos flamencos se organicen aunque no haya sido invitado. Hágase notar saludando a todo el mundo para dar sensación de hombre curtido en estos menesteres. Abrace a todo el que se ponga a tiro. Sonría siempre.

2.- Intervenga acaloradamente en foros, coloquios, reuniones, etc. donde se debata el tema flamenco. Deje caer, como quien no quiere la cosa, frases o palabrejas sueltas que denoten sus “conocimientos” y logren asombrar a sus contertulios. Por ejemplo: “bajañi”, “atravesao”, “suena bien”, “duele”, “gitanisimo”… “que quita el sentío” y otras por el estilo.

3.- Memorice los nombres de unos cuantos cantaores desaparecidos que están en la mente de todos, anteponiéndole invariablemente el prefijo “tío” si son de raza gitana. Intercale otros, desconocidos o inexistentes, que Ud. podrá inventar sobre la marcha sin que nadie note la “boutade”. Tal que así: Perico el Daleao, Curro el del Cortijo, Canuto el Capataz, Jenaro Malaspulgas, Basilio el de las Bestias, etc., etc. Si alguien, rara avis, pusiera en duda la existencia de esos personajes frutos de su imaginación, apabullelo con nuevas citas de otros apelativos similares añadiendo además y con vehemencia su lugar de origen: Benacazón, Los Molares, Punta del Moral, Las Alcantarillas,… Si a pesar de esto alguno se le resiste amenácele con llevarle a su casa y obligarle a tragarse la discografía en placas o cilindros de esos cantaores que solo existen en su mente. Seguro que no insistirán.

4.- No haga sus criticas, habladas o escritas, en un lenguaje demasiado inteligible. Debe procurar que su crónica de recitales o festivales no coincida nunca con la opinión general de los aficionados, porque -faltaría mas!- estos jamas tienen razón.

5.- Si su cantaor preferido no ha estado bien o ha estado fatal, haga ver al oyente o lector que fue por culpa de imponderables telúricos; algo como esto haría efecto: “… los hados lo abandonaron en una noche inclemente” o “una tormenta empapó su cuerpo y enfrió su garganta…”, aunque las ranas se bañen en su sudor y la ultima borrasca no pasara de la cordillera Cantábrica el día de San Valentín. Hace bonito, resulta poético y el aficionado repasa gratuitamente, además geografía y climatología.

6.- Alabe por norma al cantaor que domina uno o dos estilos flamencos solamente. Por el contrario, descalifique y persiga con sarna a aquellos que ejecuten 10, 15 o mas cantes y écheles en cara su engreimiento, soberbia o enciclopedismo. Rechace siempre las actuaciones de esos artistas tildándolas de heterodoxas, sosas, manidas, vulgares, largas, exentas de pellizco… No le faltaran adjetivos.

7.- No decline jamas las invitaciones, si llegara el caso, a cenas ágapes, mamandurrias, o refrigerios que con la excusa de lo flamenco se organicen. Sitúese próximo al personaje principal. Saldrá en todas las fotos a mas de comer los mejores bocados. Si tiene ocasión, aunque no venga a cuento, diga algo en voz alta para llamar la atención procurando ser inoportuno, incongruente y caótico. Si no le escuchan -porque los demás estén mas pendientes del yantar y el paladeo que de Ud.- no se desanime; es posible que al día siguiente le saquen en el Telesur para regocijo de los niños y la chacha.

8.- Participe activamente en bienales, congresos, concursos o patronatos que promuevan el socaire del flamenco, seleccionando – eso si- los de rancia solera porque en ellos se come y bebe con largueza y de paso se acumulan méritos para otros acontecimientos. Regale, servilmente si fuera preciso, los oídos de los prebostes y jerifates del Flamenco con lisonjas y adulaciones. (Recuerda siempre aquel dialogo de Diogenes con Aristipo; decía Diogenes: “Si tu supieras, Aristipo, alimentarte de coles como yo hago no tendrías necesidad de lisonjear a los grandes”; a lo que contestaba Aristipo: “-Si tu supieras, Diogenes, lisonjear a los grandes no te verías obligado a alimentarte de coles”) haga como Aristipo y llegara muy lejos.

9.- Debe manifestar sus opiniones y desacuerdos con agresividad y mala uva. La critica flamenca por lo visto no es cosa de timoratos y gente educada. Amplíe su léxico con exabruptos, imprecaciones, palabras mal sonantes y otras injurias de curso legal que le proporcionaran si duda una vitola de hombre duro, sagaz y esabista (aunque solo sea un desvergonzado). Prodigue en sus escritos o discursos neologismos del cale o germanías como suelen hacer los escritores avispados con el latín. Así combinando hábilmente: barbi, abelar, esparrabarse, diquelar, nicabar, pincharar, abiyelar, mulchanelar, etc…, puede armar tantas frases como quiera. Si nadie las entiende que mejor pues conseguirá que lo tomen por docto o erudito y hasta por otro “príncipe de los ingenios”.

10.- Si ha seguido al pie de la letra las normas anteriores podrá disimular por tiempo indefinido su propia ignorancia; o dicho de otra forma; solo Ud. sabrá que no sabe una papa de Flamenco (como todo el mundo). Los otros cuando caigan en la cuenta del engaño, nada podrán hacer o decir que le incomode porque para entonces Ud. disfrutara alguna poltrona – cual ínsula Barataria- y de tal prestigio y aureola que harán inútil cualquier intento por descubrirle. Por lo demás dele tiempo al tiempo que hasta es posible que llegue a aprender algún día.
Antonio Rincón. Sevilla Flamenca, Sevilla, No. 9/10 1989 (62)
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